Cómo Plan A se convirtió en. .. ¿Plan A?

Cómo Plan A se convirtió en. .. ¿Plan A?

Elena y yo tuvimos un sueño…. que más tarde se convirtió en un plan. Pero este plan aún necesitaba un nombre. ¡Y a mí me encaaaaaaaaanta elegir nombres! Para elegir el nombre de mis tres hijos disfruté haciendo listas y descubriendo nuevas opciones, y sobre todo soñando con…. ¿cómo va a ser? ¿cómo sonará cuando les llame para cenar? ¡Marie, la cena está lista! ¡Jules y Louisa, recoged vuestras habitaciones! ¡Marie y Louisa dejad de pelear! ¡Jules, tus calcetines en la lavadora, por favooooor, no en el suelo! Y estos nombres me sonaron muy bien. Así fue como Marie, Jules y Louisa se convirtieron en los tres amores de mi vida.

 

¡Upps, incorrecto, que mis amores son cuatro!

 

 

Pero elegir un nombre para nuestra empresa era otra historia. Tenía que ser un nombre corto, claro, con contenido, divertido, atractivo, original, … y sería genial que encontráramos una palabra que se entendiera en diferentes idiomas. Uf, repasando esta descripción parecía que iba a ser una misión imposible. Pero empezamos a hacer listas y a agregar distintos nombres, mientras soñábamos y pensábamos ¿cómo sonará? Hola, soy An de … ¿en qué puedo ayudarte? Buenos días, soy Elena de… ¿podemos ayudarle? Cada nombre que pasaba por nuestra lista debía sonar bien en estas frases. Algunos nombres sonaban taaaan graciosos que fueron tachados; otros eran demasiado serios, demasiado largos, demasiado complicados… Pero el requisito más complicado fue encontrar un nombre que sonara bien en inglés, holandés, alemán, francés y español. Y ahí apareció de repente, una mañana en la que estábamos trabajando juntas. ¡Plan! Esta palabra es la misma en los cinco idiomas.

 

 

 

¡Yuhuu! ¡Ya la teníamos! Hola, con An de Plan. Soy Elena de Plan, Kann ich Ihnen helfen? Plan … parecía que faltaba algo. Tal vez fuera demasiado corto. ¿Qué pegaba con la palabra Plan? Sí, Plan B, por supuesto. Pero Plan B sonaba un poco negativo, como si hubiera habido un fallo antes. Y nuestra empresa no era un Plan B, era un Plan A. Porque con Plan A no necesitas un Plan B. Y esa mañana todo se aclaró, y la frase “Hola, soy An de Plan A, ¿cómo puedo ayudarte?” ¡nunca había sonado tan bien!

 

 



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